Más de 10.000 asistentes, 142 músicos de 20 nacionalidades, estrenos absolutos y un impacto económico de hasta 3 millones de euros avalan la quinta edición del festival, que celebró la diversidad cultural como valor universal.
El Festival Jordi Savall 2025 cerró su quinta edición con 10.162 asistentes —8.702 entradas vendidas y más de 1.400 participantes en actividades paralelas—, alcanzando un récord histórico y consolidándose como uno de los festivales musicales más destacados del país y de Europa.
Durante una semana, los escenarios patrimoniales del Real Monasterio de Santes Creus, el Santuario de la Serra de Montblanc, el Convento de las Artes de Alcover y la Iglesia de Sant Francesc de Valls acogieron conciertos y actividades que convirtieron la región en un punto de encuentro internacional para la música, el patrimonio y el diálogo entre culturas.
Patrimonio, creación y territorio
El festival contó con 142 músicos de 20 nacionalidades, reforzando el diálogo entre patrimonio y creación contemporánea. La programación se completó con conferencias, ensayos abiertos, audiciones comentadas, visitas guiadas y la exposición El sonido y la tinta de Frederic Amat.
El impacto económico estimado ha sido de entre 2,5 y 3 millones de euros —3,5 veces la inversión—, con un fuerte arraigo en el territorio gracias a la colaboración con ayuntamientos y entidades locales, el uso de productos de proximidad y el transporte colectivo desde diversas ciudades.
Voz del director
Según Martí Sancliment, director del Festival:
“El festival se ha consolidado como uno de los principales festivales de Europa dedicados al diálogo entre culturas.”
“En cinco años hemos conseguido que Santes Creus y, por extensión, los distintos escenarios del festival, vuelvan a ser un espacio de peregrinación y de encuentro de personas de todo el mundo atraídas por la necesidad de vivir experiencias trascendentales.”
“El Festival Jordi Savall pone de relieve la importancia de generar espacios de creación cultural y de encuentro, especialmente en el ámbito rural y fuera de las grandes metrópolis.”
“El éxito del festival se explica no solo por la calidad de la programación y una buena organización, sino también por el compromiso y el cariño que nos han mostrado año tras año los habitantes de Santes Creus. Hoy resulta muy difícil trazar una frontera entre lo que es el festival y lo que es Santes Creus; creo que todos lo sienten como algo propio, y eso es el mejor regalo de todos.”






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