Homenaje a Marco Polo (1254-1324)
La Ruta de la Seda - 1a Parte (1259-1276)
Conmemoración del 700 aniversario de su muerte
La ruta de la seda, todos los cantos de un viaje
Cada rincón del mundo tiene su imaginario sonoro. Músicas que acompañan fiestas y celebraciones; cantos y danzas que visten el paisaje intangible de tierras, para nosotros, exóticas; melodías que se han transformado con el tiempo, pero que mantienen la esencia de una tradición. Canciones que se han transmitido de generación en generación y que tienen la capacidad de trasladarnos a un lugar y a un tiempo lejanos: que nos transportan a la Venecia noble, a la Constantinopla rica o a la Persia desértica de hace más de setecientos años. A lomos de un barco decidido o de una inmensa caravana, acompañaremos a Marco Polo, a su padre y a su tío a recorrer los países que se extienden a lo largo de la ruta de la seda, la primera ruta mundial y, por lo tanto, una fuente preciosa de conocimiento y descubrimientos.
A través del comercio –que significa intercambio cultural y social, que lleva implícita la idea de negociar y acordar, de dialogar y de convivir– estos exploradores y comerciantes atravesarán la península Arábiga y el golfo Pérsico, y llegarán hasta China, gobernada por el gran emperador mongol Kublai Khan. En el camino, conocerán a un gran rey tártaro, Berka Khan, y harán varias paradas en un trayecto que durará años. Como telón de fondo, resonarán guerras de poder y reconquistas, conflictos bélicos y cambios de dinastías, hechos históricos que a menudo marcan cambios de etapa trascendentales para una región, pero que esconden la historia pequeña, la del día a día de su gente. Todo esto lo escucharemos narrado con la voz del entonces adolescente de mirada abierta y escucha atenta, Marco Polo, con diecisiete años, relata minuciosamente la realidad y las costumbres de aquellos pueblos, que le resultan fascinantes.
Este testimonio, recogido en La descripción del mundo. Libro de las maravillas, traducido y, aquí, recitado por Manuel Forcano, será el hilo conductor de este homenaje. Conmemoramos, así, el 700º aniversario de la muerte del veneciano en un concierto que recoge su primer viaje y sus primeros años de vida. Trazaremos este recorrido, desde una perspectiva histórica, de la mano de Jordi Savall y la formación Hespèrion XXI, con músicos de tradición tártara, de Siria, Irán, Armenia, Turquía y Afganistán, así como otros occidentales. La música será, pues, nuestro telón de fondo, el escenario que pintará el universo más honesto y esencial de estas culturas.
Los textos recitados se entrelazarán, por ejemplo, con distintos conductus, de tradición europea: una forma musical de los siglos XII y XIII compuesta por diferentes melodías sobre textos latinos y que solía cantarse en fiestas de la sociedad acomodada y culta. Escucharemos también legados fruto de la confluencia entre oriente y occidente, como el bizantino –cuando hablamos de Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente– o el árabe-andalusí, cuando hablamos de la España musulmana. De esta segunda herencia cultural, escucharemos la forma poética de la moaxaja, literatura culta de carácter amoroso y erótico firmada por el escritor nacido en Córdoba, Ibn Zaydun.
El programa incluye, además, una selección de cantos y danzas mesopotámicas, iraníes, palestinas, turcas, armenias e iraquíes, así como tártaras de Crimea, del Kanato del Volga y del Kanato de Kazán. De la misma manera que entonces se intercambiaban metales preciosos y perfumes, telas y pieles, frutas y tintes, aquí los músicos intercambiarán ritmos y armonías. Escucharemos, así, instrumentos de todo el mundo, como el ney, propio de Oriente Medio, precursor de la flauta moderna y uno de los instrumentos más antiguos aún en uso, o el duduk, también de viento, pero de lengüeta doble y sonido similar al oboe. O el kamânche, persa y de cuerda frotada, o el kanun, de Turquía, de cuerda pulsada y perteneciente a la familia de la cítara.
Alba Nogueras

© Hervé Pouyfourcat


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