Homenaje a Marco Polo – 2ª Parte (1271-1295) Homenaje a Marco Polo – 2ª Parte (1271-1295)

PROJECTES MUSICALS | Temporada Actual

Homenaje a Marco Polo – 2ª Parte (1271-1295)

La Ruta de la Seda – 2a Parte (1271-1295)
China, Tartaria, Armenia, Sri Lanka, Persia, Venecia

Si en la edición de 2024 del Festival Jordi Savall conocimos a un Marco Polo adolescente, que seguía los pasos de su padre y su tío con los ojos llenos de curiosidad, este año descubriremos a un explorador ya adulto que, tras años de aventuras por tierras asiáticas, emprende el viaje de regreso —igualmente
fascinante— a casa. Nos embarcamos de nuevo en el séquito de este mercader y diplomático veneciano para descubrir música tártara, china, persa, otomana, armenia; para conocer las costumbres de los pueblos que encontró y dejarnos cautivar por los paisajes que lo maravillaron.
Comenzamos en la mítica ciudad de Xanadú, residencia de verano de Kublai Kan, situada entre ríos y montañas, construida con el objetivo de armonizar al ser humano con la naturaleza. A continuación, nos trasladamos a la bulliciosa Cambaluc —la actual Pekín—, capital del imperio mongol y centro neurálgico de la administración y la vida cortesana. Desde allí, por caminos escarpados, llegamos a Chendu, puerta de entrada al Tíbet, y avanzamos hacia Yunnan, zona de paso hacia Birmania (hoy Myanmar), donde Polo describe prácticas religiosas insólitas, atribuidas a “magos, encantadores de demonios y servidores de los ídolos” —probablemente monjes budistas.
Después de este periplo por el interior, seguimos la costa este del imperio, donde encontramos Quinsai, la refinada “Ciudad del Cielo”, y Çaiton, el vibrante “Puerto de las Delicias”. En su paso por Yangiú (actual Yangzhou), Polo probablemente ocupa un cargo administrativo, fruto de la confianza ganada en la corte del Kan, que encarga a los venecianos diversas misiones diplomáticas. Una de ellas los lleva hacia el oeste: en 1294 zarpan hacia la costa india para escoltar a la princesa Kokachin hasta Tabriz, capital de los ilkánidas de Persia. Esta será la última misión del Gran Kan, que muere ese mismo año: los venecianos pierden a su protector y deciden regresar a casa.
Atraviesan Persia y Armenia y llegan a Trebisonda, donde son saqueados y pierden buena parte de sus bienes. Aun así, continúan por mar y, ya cerca de Venecia, quedan atrapados en el conflicto naval con Génova. En 1298, Marco Polo cae prisionero en la batalla de Curzola y, entre rejas, dicta a Rustichello de Pisa un relato que se convertirá en el Libro de las maravillas del mundo, uno de los testimonios de viaje más influyentes de la Edad Media. Liberado al año siguiente, regresa a Venecia, donde vivirá hasta su muerte, el 8 de enero de 1324, a los 70 años. En su testamento reparte sus posesiones entre sus hijas —Fantina, Bellela y Moreta— y libera a su fiel sirviente tártaro, Petrus.
Pero mientras los Polo cruzaban continentes, el mundo seguía girando: en 1281, los mamelucos derrotaban a los mongoles en Homs, deteniendo su expansión hacia Siria, y diez años después conquistaban Acre, poniendo fin a la presencia de los cruzados latinos en Palestina; paralelamente, en Sicilia, el pueblo se alzaba contra Carlos de Anjou en las llamadas Vísperas Sicilianas. Y, al mismo tiempo, la Europa cristiana florecía culturalmente: las Cantigas de Santa María, las danzas italianas del Laudario di Cortona o las composiciones de Francesco Landini nos recuerdan que aquel mundo medieval no era tan oscuro ni tan cerrado, sino muchas veces luminoso y lleno de esperanza.

Alba Nogueras

Fotos: Eric Altimis